Quae est ista, quae progréditur quasi auróra consurgens, pulchra ut luna, elécta ut sol, terríbilis ut castrórum ácies ordináta? - ¿Quién es ésta que se levanta como la aurora naciente, hermosa como la luna, escogida como el sol, terrible como un ejército formado en orden de batalla? (Cant. 6)

martes, 16 de enero de 2018

LOS FAVORES DE NUESTRA MADRE MARÍA

Ernesto, librado de la muerte por María


Refiere el Belovacense que en la ciudad de Radulfo, en Inglaterra, año 1430, vivía un joven noble llamado Ernesto, quien habiendo distribuido sus bienes entre los pobres entró en un monasterio, donde llevaba una vida tan edificante que los superiores lo apreciaban sobremanera, especialmente por su devoción a la Santísima Virgen. En la población se declaró la peste, y la gente acudió al monasterio pidiendo oraciones. El abad mandó a Ernesto que fuera a rogar a la Virgen ante su Altar y no se levantase de allí hasta que hubiera obtenido una respuesta de la Señora. Allí estuvo el joven tres días hasta que obtuvo la respuesta de María que mandaba hicieran rogativas, celebradas las cuales cesó la peste.

Pero más tarde este joven se enfrió en la devoción a María. El demonio lo atacó con muchas tentaciones impuras y para que se fugara del monasterio. Por no haberse encomendado a María, decidió fugarse saltando los muros del monasterio. Cuando iba a realizar su intento, al pasar junto a una imagen de María que estaba en el claustro, la Madre de Dios le habló, diciéndole: “Hijo mío, ¿por qué me dejas?” Ernesto, confuso y compungido, cayó en tierra y respondió: “Señora, pero, ¿no ves que no puedo resistir más? ¿Por qué no me ayudas?”. La Virgen le respondió: ¿Y tú por qué no me has invocado? Si te hubieras encomendado a mí, no te verías en este estado. De hoy en adelante encomiéndate a mí y no dudes”.

Ernesto volvió a su celda. Pero insistiendo las tentaciones y descuidando el acudir a María, al fin se fugó del monasterio, entregándose a una vida pésima. De pecado en pecado se convirtió en asesino. Tomó en arriendo una posada donde, por la noche, mataba a los pobres viandantes y los despojaba. Una noche mató a un primo del gobernador, el cual, sospechando del ventero, lo procesó y lo condenó a morir en la horca. Antes de que fuera detenido llegó a la hostería un joven caballero. El malvado ventero, según su costumbre, entró a media noche en su habitación para asesinarlo; pero he aquí que en la cama no vio al caballero, sino un crucificado lleno de llagas que, mirándolo piadosamente, le dijo: “¿No te basta, ingrato, con que yo haya muerto una vez por ti? ¿Quieres volver a matarme? ¡Puedes hacerlo!”. El infeliz Ernesto, se postró llorando y dijo: “Señor, aquí me tienes; ya que has tenido conmigo tan gran misericordia, quiero convertirme”. En el mismo instante abandonó la posada y emprendió el camino del claustro para hacer penitencia. Pero por el camino lo prendió la justicia; lo llevaron ante el juez, donde confesó todos sus crímenes. Inmediatamente fue condenado a la horca, sin darle tiempo ni a confesarse. Él se encomendó a María, y la Virgen hizo que cuando lo colgaron no muriese. Ella misma lo bajó de la horca y le dijo: “Torna al monasterio, haz penitencia; y cuando veas en mi mano un documento de perdón de tus pecados, prepárate a la muerte”. Ernesto volvió al convento y, habiendo contado todo al abad, hizo penitencia. Pasados los años, vio en manos de María la cédula del perdón. Se preparó a la muerte y santamente entregó su alma.

"Las Glorias de María"
San Alfonso María de Ligorio


sábado, 13 de enero de 2018

NUESTRA MADRE MARÍA Y LOS SANTOS

Me acojo, ¡oh María!, bajo tu amparo; sé la guía y el modelo de mi vida interior

¡Oh, qué feliz esperanza!; ¡oh, qué refugio! Tú Madre de Dios, eres mi Madre. ¿Cómo no esperaré cuando mi salvación y mi santidad están en las manos de Jesús, mi hermano, y en las de María, mi Madre?

San Anselmo

¡Oh María! ¡María, portadora del fuego! ¡María, portadora de la Misericordia! ¡María, reconquistadora del género humano, porque con tu carne en que se encarnó el Verbo fue rescatado el mundo! Cristo lo reconquistó con su Pasión, y Tú, con tu dolor de cuerpo y de alma.

Santa Catalina de Sena

¡Oh María! Tú eres aquel jardín cercado, en el que se encerró el Dador de todo ser; en Ti se en cerró el mismo Dios, todo el cielo y todas las criaturas. Con la sangre tomada de Ti fue salvado todo el mundo. Y si no existieses Tú, ¡oh María!, no existiría para mí el paraíso; si no existieses Tú, para mí no existiría Dios.

Santa María Magdalena de Pazzis



viernes, 12 de enero de 2018

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

¡Madre y Esperanza mía, no me abandones!

¡Oh Santísima Virgen! Socorrednos con vuestras súplicas a Dios, porque vuestras súplicas son para nosotros más preciosas y más eficaces que todos los tesoros del mundo; por ellas el Señor nos es propicio; por ellas alcanzamos la abundancia de gracias que nos hacen dignos de obtener el perdón de nuestros pecados, y de practicar todo género de virtudes; ellas contienen el furor de nuestros enemigos, desbaratan sus designios, y nos hacen triunfar. Por eso reclamamos vuestra asistencia con la mayor confianza. ¡Ah Señora dignaos concedérnosla! Así sea.

San Andrés de Candía



sábado, 6 de enero de 2018

PRIMEROS ADORADORES (Los Magos)

Recuerda el momento de ocultarse la estrella ¿No sería mejor volverse para atrás? Piensa qué hubiera sido de los Magos, si así lo hubieran hecho. ¡Qué lástima! Estar a las puertas de conseguir su destino y al fin de su viaje, volverse perdiéndolo todo. ¡Qué imagen más perfecta de tu inconstancia!

Una revelación especial les lleva a Belén, una estrella aparece en el Cielo y una inspiración suena en su corazón y dóciles a este llamamiento, se ponen en camino. Mira qué docilidad y qué prontitud en su obediencia. En seguida lo dejan todo, patria, casa, familia, comodidades, por emprender un camino largo y sumamente penoso. Humanamente esto es una locura. Convéncete de una vez que para el mundo y para la prudencia de la carne, parecen locuras las cosas de Dios y, no obstante, tú debes amar y buscar esas divinas locuras. Recuerda el momento de ocultarse la estrella. ¡Qué dudas! ¡Qué vacilaciones! ¿Se habrían equivocado? ¿No sería mejor volverse para atrás? Piensa qué hubiera sido de los Magos, si así lo hubieran hecho. ¡Qué lástima! Estar a las puertas de conseguir su destino y al fin de su viaje, volverse perdiéndolo todo. ¡Qué imagen más perfecta de tu inconstancia! No olvides que solo el que persevera, triunfa y que la constancia es distintivo del amor.

Mírales ya en Belén. El triunfo es completo, la estrella vuelve y les guía hasta la misma cueva donde está el Niño, Otra dificultad. Ellos, Reyes que buscan un Rey, ¿van ahora a entrar en una cueva de animales? He aquí el mérito de la fe: no se guía por apariencias y cree lo que no ve. A través de aquella pobreza, los Magos descubren la Divinidad y la adoran.

Contémplales en el momento de ofrecerle sus dones y medita en su significado. Aquí todo habla de sacrificio todo nos anima a Él. Sacrificio por amor, que representa el oro. Sacrificio por la oración, que simboliza el incienso. Sacrificio por la mortificación y penitencia exterior, que significa la mirra. Solo por el sacrificio se encuentra a Jesús. Solo el sacrificio es el don que agrada a Jesús.

Dice el Evangelio: “Y encontraron al Niño con su Madre, María”. No despreciemos este detalle. Otra vez tenemos que el Evangelio nos lo recuerda: “El Niño está con su Madre”. María aquí aparece instruyendo a los gentiles por primera vez. Por Ella entran los Magos y con Ella el mundo pagano, en el Cristianismo. A Ella debemos nuestra fe. Aprendamos a adorar y a amar a Jesús, siempre en los brazos de su Madre y por medio de Ella, ofrezcámosle hoy al Niño querido, nuestros dones y nuestro corazón.

Pensemos que también para nosotros hay una estrella, una vocación que hemos de seguir a pesar de todas las dificultades, aunque llegue a ocultarse y no veamos el término a donde vamos a parar. Seamos fieles en seguir esa vocación y constantes a toda prueba. No desechemos ninguna inspiración del cielo, que tantos bienes nos puede traer.

En fin, veamos que para nosotros hay también otra estrella que siempre luce y brilla, que nunca se oculta y que si queremos, siempre la podemos seguir. Esta estrella es María, nuestra Madre querida. Ella nos guiará y nos alentará en los momentos difíciles. No tienes más que levantar los ojos y mirarla y siempre la verás alumbrando los pasos de tu vida y guiando los movimientos de tu corazón: “Mira la estrella siempre, invoca a María”, dice San Bernardo. 



HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES


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viernes, 5 de enero de 2018

PRIMEROS ADORADORES (Los Pastores)

¡Qué premio el de la sencillez y el de la obediencia! ¡Poseer a Jesús!

Son los elegidos por Dios como los representantes de la humanidad, para hacerles la primera manifestación de Jesús. La razón de ser ellos los elegidos, fue su sencillez. Jesús Niño se comunica a los corazones sencillos como de niños. La sencillez encuentra a Dios por los caminos más simples y más directos. La sencillez es fe que todo lo cree, como los pastores, es obediencia ciega, como la de aquellos.

Los pastores, ni siquiera se enorgullecieron por ello, oyen la voz del ángel y aceptan con sencillez la invitación; es todo lo contrario del amor propio, que todo lo quiere pesar y calcular a su modo. Pon la dosis de amor propio de tu corazón en los pastores y no hubieran ido a Belén, a lo mejor hacían el ridículo, a lo mejor era mentira, etc. Así habla el amor propio. ¡Qué distinto de la fe, de la obediencia y de la humildad propias de la sencillez! ¿Cómo está esta virtud en tu corazón?

¡Qué alegría recibiría la Santísima Virgen cuando les vio y escuchó lo que le contaron! En premio de su fe y sencillez, María tome a Jesús, se lo enseña y se lo da, para que se recreen con el Niño. ¡Qué premio el de la sencillez y el de la obediencia! ¡Poseer a Jesús! Pero advierte que quien da a Jesús es María.

Es la primera manifestación de Jesús y quiere que sea por medio de su Madre. Es la primera entrega que hace de sí mismo a los hombres y se entrega por medio de María. Eva comió el fruto prohibido, se lo enseñó a Adán, se lo dio y nos perdió. María enseña el fruto de su seno purísimo a los pastores y en ellos a todos los hombres, se lo da y nos salva.

Jesús es el Salvador, pero por medio de María, ni se recibe sino de María ni hay otro camino para llegar a Él sino María. Nunca se halla a Jesús sin María, como dice San Buenaventura. Y por tanto, no es posible aislar a Jesús de María. Hallaremos a Jesús en brazos de María, como los pastores y al postrarnos como ellos a los pies de Jesús, también nos postraremos, a la vez a los pies de María.



miércoles, 27 de diciembre de 2017

EL NACIMIENTO (audio)

"Una vez en nuestro mundo, hubo un establo, y lo que estaba en ese establo, era más grande que todo nuestro mundo" 

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lunes, 25 de diciembre de 2017

EL NACIMIENTO

Madre e Hijo parece no se hartan de contemplarse mutuamente y esta mirada de María, es consuelo y alegría para Jesús, y la mirada de Jesús es aumento de gracia y santidad para María
Si el olvido y el abandono y el desprecio fue el modo cómo los suyos recibieron a Jesús, contempla ahora a María, penetra en el interior de la cueva y mira con santa curiosidad todo lo que allí pasa. Iluminada por el Espíritu Santo, ha comprendido María que el momento del Nacimiento de su Hijo ha llegado y, naturalmente, aunque cansada del penoso y largo viaje, no quiere descansar.

Ahora más que nunca, se entrega a fervorosa oración. Sus ardientes anhelos y fervorosos suspiros, hacen una violencia irresistible al corazón de Dios. Se deja vencer por la oración de María y cuando esta ha llegado al grado más elevado de aquel éxtasis de amor, el Espíritu Santo hace de repente, de un modo milagroso, al abrir María sus ojos, se encuentre entre los pliegues de su manto, blanco como un copo de nieve, bello más que los ángeles, al Hijo de Dios e Hijo suyo. María Virgen antes del parto, es virgen sin mancilla en el parto, como el rayo del sol sale por un cristal, sin romperlo y sin mancharlo, así nació el Hijo de María.

Acércate mucho, sin miedo alguno y contempla aquella escena. Jesús va a recibir la primera adoración y con ella las primeras caricias de una Madre. María adora a su Dios allí vivo, real y físicamente presente pero como Madre, se cree con derecho a tomar a aquel Niño y estampar en sus mejillas delicadas sus primeros besos. ¡Qué besos más ardientes! ¡Qué abrazos más efusivos! ¡Qué caricias más tiernas! Excita tu imaginación, que todo será nada, para pintar esta escena. Jesús no siente la pobreza del establo, ni el frío de la noche, porque lo primero que han visto sus ojos al abrirlos a la luz de este mundo, ha sido el rostro de su Madre. Recuerda el encanto de un niño pequeño cuando sonríe al contemplar algo agradable para sus ojuelos y piensa cómo sería la sonrisa de Jesús al ver a su Madre tan pura, tan bella, tan hermosa.


Madre e Hijo parece no se hartan de contemplarse mutuamente y esta mirada de María, es consuelo y alegría para Jesús, y la mirada de Jesús es aumento de gracia y santidad para María. Con qué respeto y devoción y al mismo tiempo ternura y delicadeza iría la Santísima Virgen envolviendo aquel cuerpecito de si Hijo en los blancos y pobres pañales, y con qué dolor y pena tan profundos, le colocaría en las pajas del pesebre. Ella fue la primera que meditó en esta verdad que tenía delante de sus ojos. ¡Dios en un pesebre! ¡Dios abrazado con la pobreza tan estrechamente, que ni casa ni habitación tiene para nacer! ¡Qué será la pobreza cuando así aparece inseparablemente unida al Hijo de Dios! Pide a María que te la de a conocer, para que ames esta virtud.



Les deseamos, con todo afecto, a los amigos y lectores unas Santas Fiestas de Navidad. Pedimos al Niño Dios por todas sus necesidades espirituales y temporales. 


sábado, 23 de diciembre de 2017

LA ESPERA y IV

Es Jesús el primer esclavo de María. De Ella depende toda su vida. Así debe ser la tuya, una vida entregada por completo a María, sin acertar, sin poder hacer nada sin Ella

Esa deba ser, sobre todo, tu vida. Eso es vivir, vivir para Jesús dándole todo a Jesús como a María. Esa es la dulzura y el encanto y la perfección que encierra la vida interior. Aprende y pide esta vida a Jesús y a María. Examina cómo te encuentras con relación a ella. Mira si te gusta ese silencio, esa oscuridad, esa sencillez exterior de que va acompañada y si despliegas en tu interior ese fervor y ese amor de María, para ver siempre y tratar con Jesús en lo más íntimo del alma.

Especialmente después de comulgar, ¿por qué ese contacto de Jesús y esa presencia suya, semejante a la que tuvo en el seno de su Madre, no produce en ti la santidad que en Ella? Para ello hay que vigilar los sentidos, las potencias, mortificándolos sin cesar y reconcentrándolos en el interior para que vean allí a Jesús y se acostumbren a tratar con Él, allí precisamente en lo más íntimo del corazón.

Por último, mira cómo aquí tienes un modelo perfectísimo de esclavitud mariana. Es Jesús el primer esclavo de María. De Ella depende toda su vida. Así debe ser la tuya, una vida entregada por completo a María, sin acertar, sin poder hacer nada sin Ella. 




jueves, 21 de diciembre de 2017

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

¡Oh María!, que entrasteis en el mundo sin pecado, obtenme la gracia de salir sin pecado de esta vida. Así sea.

¡Oh Santísima Virgen! ¡Tesoro de Santidad, Fuente de justicia, Cielo vivo y animado, Abismo y Océano de gracias! Dignaos, Vos que sois la Esperanza de los cristianos, la Reina de los ángeles, y la Señora de todas las criaturas, hacernos partícipes de la felicidad y de la gloria que gozáis en el cielo, en donde estáis elevada hasta el trono de vuestro divino Hijo. Amén.


San Juan Damasceno


miércoles, 20 de diciembre de 2017

lunes, 18 de diciembre de 2017

LA ESPERA III

Todo lo espera, todo lo recibe de su Madre y, no obstante, desde allí está dirigiendo al mundo, está siendo la alegría de los ángeles 


Contempla en este momento la vida de Jesús, oculta y escondida como en un sagrario en el seno de María. ¡Qué oscuridad y silencio el de esta vida de Jesús! ¡Qué debilidad e invalidez la de Jesús! Todo lo espera, todo lo recibe de su Madre y, no obstante, desde allí está dirigiendo al mundo, está siendo la alegría de los ángeles y sobre todo, está de día en día santificando más y más con su presencia, con su contacto, a su querida Madre. ¡Qué misterio! ¡Qué vida más activa la de María con su Hijo y la del Hijo con su Madre! Pero toda, vida de actividad interior.