Y esa lágrima parece decir; ¡oh Madre mía! Decid qué deseáis; todo lo mío es también vuestro ¿Esta concedido; Jesús ha sido ganado! ¡Ha sido tocado en su punto flaco! Ahora pide; lo obtendrás todo, absolutamente todo lo que sea conforme a la gloria de Dios y no perjudique a tu salvación. ¿No es consoladora y confortante esa certeza de ser oído y esa seguridad de poder decir; yo puedo alcanzarlo todo de mi Divino Salvador y Él no me puede negar nada? Pruébalo, y experimentarás que no es ficción piadosa sino dulce realidad. En las penas, en las tentaciones, ve a Jesús con esta simple expresión: "Jesús, aquí tenéis a vuestra Madre!

sábado, 5 de septiembre de 2015

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

Dignaos hacer que estos dolores me inspiren una eterna confianza en la hora de mi muerte para no desesperar a la vista de mis pecados

¡Oh Madre afligida! No quiero que lloréis sola: deseo unir mis lágrimas a las vuestras, y con este fin os suplico que me concedáis un eterno recuerdo de la dolorosa Pasión de Jesucristo y de la vuestra, para que todos los días que me resten de vida los emplee en llorar por vuestros dolores. ¡Oh Madre mía! ¡Oh Madre del Redentor! Dignaos hacer que estos dolores me inspiren una eterna confianza en la hora de mi muerte para no desesperar a la vista de mis pecados; que obtengan para mí el don de la perseverancia, y finalmente el paraíso, donde en vuestra compañía pueda cantar las infinitas misericordias de mi Dios y las vuestras. Amén.

Alfonso María de Ligorio




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